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El Salmo 30:9 nos hace una pregunta que sacude el alma: “¿Qué provecho hay en mi muerte cuando descienda a la sepultura? ¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad?” y la respuesta es clara y contundente: no, el polvo no canta, no agradece, no obedece, no ama; solo mientras tenemos vida podemos adorar, y sin embargo, cuántas veces dejamos para después lo más importante, pensando que siempre habrá un mañana.
By David BValdezEl Salmo 30:9 nos hace una pregunta que sacude el alma: “¿Qué provecho hay en mi muerte cuando descienda a la sepultura? ¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad?” y la respuesta es clara y contundente: no, el polvo no canta, no agradece, no obedece, no ama; solo mientras tenemos vida podemos adorar, y sin embargo, cuántas veces dejamos para después lo más importante, pensando que siempre habrá un mañana.