Muchas veces podemos sentirnos perdidos y sin rumbo en nuestra vida, no vemos el camino que debemos tomar, podemos sentirnos en un callejón sin salida o incluso, que nuestro camino ha llegado a su fin.
Sin embargo en medio de toda confusión o falta de visión Dios nos habla y nos dice: Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar;
Sobre ti fijaré mis ojos, Salmos 32:8.