En la Biblia, RENDIRSE no significa derrota ni darse por vencido ante las dificultades. En el contexto espiritual, significa abandonar el CONTROL propio para someterse a la voluntad de Dios. Es un acto de confianza, adoración y entrega que trae paz, propósito y victoria espiritual.
Lucas 9:23: "Y decía a TODOS: Si alguno quiere venir en pos de mí, NIÉGUESE a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame." (Negar el ego para seguir a Jesús).
Santiago 4:7: "Someteos, pues, a Dios; RESISTID al (EGO) diablo, y huirá de vosotros." (La sumisión a Dios precede a la victoria).
Proverbios 3:5-6: "Fíate de YWHW de todo tu corazón, y NO TE apoyes en tu propia prudencia..." (SOLTAR el control propio).
Romanos 12:1: "...que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio VIVO, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional." (Entrega TOTAL de la vida).
"HUMÍLLENSE, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él los exalte a su debido tiempo. Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes". 1 Pedro 5:6-7 (NVI)
RENDIRSE es un término de batalla. Consiste en renunciar a todos los derechos ante el vencedor. Cuando un ejército contrario se RINDE, depone las armas y los vencedores toman el control a partir de ese momento. Rendirse a Dios funciona de la misma manera. Dios tiene un plan para nuestras vidas, y rendirnos a Él significa que dejamos de lado nuestros propios planes y buscamos ansiosamente los suyos. La buena noticia es que el plan de Dios para nosotros siempre nos beneficia (Jeremías 29:11), a diferencia de nuestros propios planes, que a menudo nos llevan a la destrucción (Proverbios 14:12). Nuestro Señor es un vencedor sabio y bondadoso; nos conquista para bendecirnos.