En tiempos de pandemia, el mundo recordó emociones que parecían extintas con los años, entre ellas figuran, la compasión, la bondad, la gratitud, el altruismo. El amor no se limita solo a los lazos afectivos con parejas, familiares y amigos; sino que incluye a desconocidos, a la humanidad, a quienes están hospitalizados en unidades de cuidados intensivos, a quienes sostienen la mano de quien expira su último respiro para que su partida hacia el plano celestial sea menos dolorosa y solitaria.
Así pues, dos palabras, se convierten en aliento, esperanza, fe, en ganas de seguir peleando contra el virus, las inclemencias del tiempo, o simplemente los grandes obstáculos que nos coloca la vida cada despertar. Dos palabras demuestran no solo el apoyo de los amigos y los seres más cercano, sino que dan ganas de levantase, quitarse el polvo y seguir a pie de obra.
Así que lo ideal es no reprimirse, y expresar todos los sentimientos y emociones antes de que el minutero deje de correr.