No quiero insistirte, ni robarte el aliento,
ni decirte lo siento a cada beso.
No espero tenerte aunque aún te desee,
ni olvidarte, ni serte cada vez que respiro.
No deseo sufrirte porque sufrirte es,
tenerte, sentirte, desearte, olvidarte,
traerte a mí de nuevo
y de nuevo ausentarte.
Solo quiero olvidar de una vez que te tuve,
que besé tus entonces,
los porqués y los donde fuimos presos los dos
del arrullo del viento, de una palabra a tiempo,
del olor de la lluvia que cubrió nuestras noches.
¿dónde nació el reproche Que rompió nuestras manos?
¿ quién gozó las miradas que me habías prometido?
Duele ver como mueren las nubes que nacieron
con el color del alma,
¡como se desvanece la canción que creamos
nacida con promesas escrita entre los labios!.
No deseo recibirte cada noche en mis sueños.
la soledad es más justa cuando el amor te duele
y lo dejas morir arrullando un recuerdo.
Y ahora abierto el corazón,
soy dueño del hechizo que se perdió en tu boca,
de la sed que provoca la sed de un nuevo encuentro,
la sed de ser de nuevo el vaso, la nostalgia,
la vida, La fragancia,
el presente que esquivo me vino sin querer
como en copa de vino de la mano de un alma
que retoca la mía y moldea a la noche
la luz de las estrellas.
Se me van de la vida a perderse en el tiempo
momentos que no quiero tenerlos en mi tiempo,
palabras que dolieron, sonrisas que se fueron
tornando de tristezas,
y una voz que se escucha rozándome la piel
entre el sueño que eleva mi alma hacia ese sueño,
el tener para siempre el ensueño que quise
y que soñé en un sueño.
Chema Muñoz©