La adaptación nos hizo humanos.
Pero, ¿qué ocurre cuando el entorno cambia más rápido que nuestra capacidad de asimilarlo?
Hoy que todo es "energía" y "vibrar alto", un cotillón de la mediocridad contemporánea, es bueno recordar que si la resonancia de Schumann alterase su frecuencia por mínimas décimas, todo el equilibrio de nuestro planeta se vería afectado.
¿y si algo parecido estuviera ocurriendo con nuestros nuevos métodos de "resonar culturalmente" en la era del rendimiento?