El síndrome del calendario acelerado es eso: el cuerpo en noviembre, pero el alma aún en agosto. En octubre ya hay turrones, luces y anuncios de lotería… pero tú aún no has quitado la sombrilla del balcón.
El Black Friday ya no es un día: empieza antes que el otoño y acaba después de Reyes. Un digno caso de investigación de nuestro Iker Oseno.
Cada año todo llega antes… excepto el sueldo