Hay un tipo de persona que nos saca de quicio… la gente dudosa.
No la gente prudente, no. Decimos la gente que duda por deporte. Gente que no toma decisiones: las pospone hasta que el universo colapsa.
Tú los ves en una tienda de ropa. Entran a por un jersey. Un jersey. No una hipoteca. Y están ahí veinte minutos tocándolo como si fuera una reliquia templaria.