La inteligencia artificial ya está en las aulas, pero el debate apenas comienza. El escándalo del examen de admisión de la UNAM, el uso creciente de dispositivos y la posibilidad de que las máquinas reemplacen a los docentes plantean preguntas incómodas: ¿quién controla las herramientas que usamos para aprender?, ¿y qué pasa con el pensamiento crítico, la creatividad y la autonomía?