La última aparición en comprobarse fue frente a las costas de Quequén, en Necochea. Lo confirmó la agrupación Eslabón Perdido, que dirige el el investigador argentino Abel Basti, a través del doctor Fabio Bisciotti, especialista de La Liga Naval Italiana en la identificación de sumergibles de la Segunda Guerra Mundial, que peritó las pruebas recogidas y dictaminó que los restos hallados corresponden a un submarino alemán que fue “deliberadamente explotado”.