1. El portal no siempre está afuera. A veces el ego alterado es quien abre la puerta 24/7 con queja, juicio y comparación.
2. Ego sano vs ego alterado: uno te cuida, el otro reacciona por ti y drena tu energía sin que lo notes.
3. Te doy el filtro de realidad: “¿Esto es verdad o es idea mía?” Si es idea, es ego. Y ahí no se reacciona.
4. Protocolo de freno: cachar al ego en vivo, agradecer aunque cueste, silencio diario y paso de emergencia para no hablar enojade.
5. El día que mandas en tu mente, se acaban las fronteras. La meta no es no tener ego, es que ya no te robe horas por un mensaje.
HUM JO HUM