Antonio Cuéllar y Humberto Rodríguez conversan sobre La Hermandad de La Garduña, la madre de todas las sociedades secretas modernas, la que comenzó en Toledo en el Siglo XV y terminó con la ejecución de 16 miembros prominentes, incluyendo al Gran Mestre, en Sevilla el 25 de Noviembre de 1822.
Era una sociedad de malhechores organizada, con sus reglas o códigos, que herían, mataban, robaban y en general hacían el trabajo sucio que se les encomendaba, sin delatar o atacar nunca al que les contrataba. Decían que para ser miembro había que tener buenos ojos, buenos oídos y poca lengua.
Su organazión sirvió de guía o modelo a entidades posteriores, tales como la Cosa Nostra de Sicilia, la Camorra de Nápoles y hasta la Masonería moderna que tuvo sus comienzos en Londres al finalizar el primer cuarto del Siglo XVIII.