Los chicos, de 15 y 17 años, murieron electrocutados mientras huían de la policía. Aquella crisis duró tres semanas, murieron tres personas y dejó 4.700 detenidos (hoy son 3.400), 224 policías heridos y más de 10.000 coches incendiados. Se movilizaron 11.700 policías, frente a los 45.000 de la crisis actual.