Jesús utilizó la frase velar y orar un par de veces. Una de ellas fue la noche anterior a la crucifixión. Jesús llevó a Sus discípulos al Huerto de Getsemaní, donde oró: "si es posible, pase de mí esta copa" (Mateo 26:39). Después de la oración, encontró a Sus discípulos durmiendo. Se entristeció de que no pudieran orar con Él ni siquiera una hora y les advirtió: "Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil" (Mateo 26:41).