En este episodio Luis Bravo nos comparte su testimonio del llamado de Dios a su vida y de como la misericordia de Dios lo alcanzo para servirle, al igual que como hizo con el apóstol Pedro, que luego que le negara, fue de los primeros que regreso a buscar y le dice: apacienta mis corderos.
El apóstol Pablo también menciona que le es impuesta necesidad.