Cuatro jóvenes de Liverpool conquistaron el mundo cantando sobre amor y diversión, pero cuando la fama se volvió insoportable, encerraron la magia en un estudio de grabación y dejaron de girar. La música continuó, más compleja y audaz que nunca. El grupo no se disolvió por un conflicto personal o por la llegada de una mujer, sino porque el motor de su creatividad era, también, el germen de su separación.