No hay justicia en el universo si Eleanor Shellstrop está en el cielo. Entre el helado de yogur y los dilemas del tranvía, surge la única pregunta que importa: ¿es posible aprender a ser bueno cuando el mundo es demasiado complejo para permitirlo?
No hay justicia en el universo si Eleanor Shellstrop está en el cielo. Entre el helado de yogur y los dilemas del tranvía, surge la única pregunta que importa: ¿es posible aprender a ser bueno cuando el mundo es demasiado complejo para permitirlo?