Antes gritábamos por una banda, por una canción, por una entrada de concierto. Ahora lo más intenso que vivimos es cuando llega el viernes.
En este segundo episodio, hablamos de eso que nadie nos dijo que pasaba al crecer: el fanatismo se enfría, las pasiones cambian, y de repente “meh” es un sentimiento válido.
¿Qué nos pasó? ¿Es madurez? ¿Depresión suave? ¿O solo que ya no tenemos energía ni para obsesionarnos? Este episodio es una carta de amor a la intensidad que tuvimos. Y una risa triste por la que ya no.