A fines de octubre de 1879, el taller de Thomas Alva Edison en Menlo Park no dormía. Era un pequeño edificio en Nueva Jersey, pero dentro de sus paredes se gestaba un amanecer que cambiaría el destino del mundo.
A fines de octubre de 1879, el taller de Thomas Alva Edison en Menlo Park no dormía. Era un pequeño edificio en Nueva Jersey, pero dentro de sus paredes se gestaba un amanecer que cambiaría el destino del mundo.