La garantía de esta y otras promesas no consistía en ningún obra humana sino que están destinadas para mostrar o manifestar la gloria divina. Esto es lo que leemos en: Isaías 60:21 “Y tu pueblo, todos ellos serán justos, para siempre heredarán la tierra; renuevos de mi plantío, obra de mis manos, para glorificarme.” Y en Isaías 61:3 “a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.”
Así que para Dios es un asunto personal el hacer que la ruina y la desolación desaparezcan de su pueblo escogido.
Pero la promesa no es solo para los padres sino para toda su descendencia. Nuestro versículo de inicio dice que la descendencia de los escogidos de Dios, del remanente fiel y santo será conocida entre las naciones y sus renuevos es decir nietos, biznietos etc., también. Promesa que es confirmada en: Isaías 65:23 “No trabajarán en vano, ni darán a luz para maldición; porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos.”