La inversión de impacto ha ganado popularidad entre una amplia gama de inversores, incluyendo entidades financieras, fondos de pensiones, family offices, fundaciones, banca privada, instituciones financieras de desarrollo y particulares. Cada vez más inversores profesionales incorporan activos de impacto social en sus carteras de inversión para generar valor social.
La inversión de impacto social y medioambiental positivo en España superó los 229 millones de euros en 2019, lo que supone un crecimiento del 154% respecto a los 90 millones de euros del año anterior, según los datos de Spain NAB, el Consejo Asesor Nacional para la Inversión de Impacto. El objetivo de la comunidad de impacto en España es aumentar el volumen de la inversión de impacto hasta un total de 360 millones para mediados de 2021.