Una experiencia aparentemente sencilla me hizo explotar, llenarme de rabia y frustración, llorar y llorar. Me permití vivir mis emociones, atravesar el dolor para transformarlo y luego en la calma escribir lo que aprendí de todo esto. Lo comparto contigo y espero de corazón que te sea útil para tu vida como mamá, inmigrante, emprendedora, amiga, pareja, y todos los roles que tengas, porque las emociones están allí, en todo momento, aprender a conectar con ellas para validarlas y transformarlas es un trabajo diario.