En este mensaje se nos comparte una verdad de la palabra de Dios que transforma la manera en que vivimos: no somos dueños, sino administradores de todo lo que Dios nos ha dado. A través de esta palabra, somos desafiados a dejar la queja, activar la gratitud y comenzar a ordenar nuestra vida tiempo, recursos, dones y relaciones con fidelidad.
Cuando entendemos que todo proviene del Señor, cambia nuestra perspectiva dejamos de enfocarnos en lo que falta y comenzamos a valorar lo que ya tenemos!