En este episodio tratamos de desarmar el amor romántico con la delicadeza de quien abre una carta de amor usando tijeras que ya no tienen filo.
Exploramos nuestras historias, nuestras contradicciones. nuestras ganas de seguir creyendo pero con los ojos abiertos, los patrones que uno repite aunque ya fue a terapia y esa contradicción divina de “no necesito a nadie, pero también sí quiero compañía, gracias.”