El grupo italiano Agnelli entendió desde muy temprano que para sobrevivir a lo largo de los años, los grupos familiares deben poseer un capital de reserva que cumpla no sólo el propósito de diversificar la riqueza de la familia sino también tener la flexibilidad ser reinyectado en los negocios sí hace falta. Al final, los beneficios que acumulan las empresas familiares, se le “prestan” temporalmente a sus miembros quienes podrán devolverlos a las siguientes generaciones, si así lo decidieran.