María Magdalena (La trilogía) Cap. 13 "La interrogación a un hereje". por José Luis Giménez.
La herejía, es decir, la opinión distinta a la oficial, ha sido combatida desde antaño.
La iglesia primitiva condenaba a los herejes a la excomunión, privándoseles de participar de la salvación de las almas en el anunciado juicio final. El castigo mientras tanto, alejaba al hereje de la participación comunitaria en vida, negándosele los mecanismos de acceso a ella. Las familias de los condenados quedaban marcadas por la infamia durante generaciones.
El veredicto era sancionado, notificado y ejecutado por un equipo de ilustres que, quitaban al hereje todos sus derechos en la bien o mal llevada convivencia con el resto de la comunidad.
El hereje, era un individuo con una opinión divergente considerada nociva para las normas de participación ciudadana y una conducta demasiado independiente o emancipada para las normas de convivencia establecidas por el clero.
Sin embargo, el equipo o tribunal encargados de impartir castigos a los herejes caían con frecuencia en el error, el abuso y la crueldad.