Además de compartir una historia demasiado personal que, de verdad, nos hace abrir los ojos y ser conscientes que la vida es un ratico, que estamos para disfrutarla y disfrutarnos mientras estamos acá, que los milagros SÍ existen y que cada día pasan cosas mágicas que muchas veces no vemos y solo hasta que pasa algo más grande, nos damos cuenta que en todo momento la vida nos está regalando el milagro de existir.