Las tormentas nos destruyen o nos refuerzan, nos hunden o nos elevan. Son lecciones convertidas en oportunidades. No se aprende igual en la tranquilidad de la orilla que en una tormenta mar adentro... Sácale provecho, con Jesús.
Las tormentas nos destruyen o nos refuerzan, nos hunden o nos elevan. Son lecciones convertidas en oportunidades. No se aprende igual en la tranquilidad de la orilla que en una tormenta mar adentro... Sácale provecho, con Jesús.