Comencé a trabajar en una heladería nocturna, atraído por la paga, pero pronto descubrí que el lugar no era normal. Me entregaron una lista de reglas extrañas para seguir: prohibiciones sobre ciertos sabores, instrucciones sobre cómo tratar a clientes inhumanos y advertencias sobre el tiempo y las sombras. Al principio creí que eran absurdas, pero cada error revelaba que la heladería estaba viva, llena de un frío opresivo y fuerzas que desafiaban la realidad. Sobreviví a una noche interminable, escapando por una puerta que no debería haber existido, pero sé que lo que habita allí me sigue observando.