Capítulo V.
Presentación de la hermosa Rosita, hija de los amos de Gabriel y de quince años como él, a quien acompañaba a la escuela y con quien había compartido juegos en sus tres años de estancia en la casa.
La situación cambia cuando queda concertado su enlace con un marino, aun cuando está enamorada de otro joven que acabará retando y venciendo al marino. Superada esta situación queda comprometida con el joven, oficial de artillería, momento en el que cambia la actitud de la joven hacia Gabriel, que pasa de compañero de juegos, a indiferente mensajero entre los novios.
Capítulo VI.
En este capítulo, mientras don Alonso se muestra complaciente con Doña Francisca en todo momento, esta no pierde ocasión de recordarle que no acudirá a la escuadra para embarcarse.
Cuando una noche el oficial de artillería, el joven Malespina, se presenta en la casa para despedirse, ya que: “Como la escuadra carece de personal han dado orden para que nos embarquemos con objeto de hacer allí el servicio”, y: “Se cree que el combate es inevitable, y la mayor parte de los navíos tienen falta de artilleros”
Doña Francisca no comprende cómo pueden embarcar a alguien que está a punto de casarse, y le pide a su marido que escriba a quien sea necesario para que no le movilicen.