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¿Es capaz de seleccionar el fármaco ideal cuando el margen de error desaparece y la estabilidad del paciente depende de un solo intento? En el entorno crítico de los servicios de urgencias, la Secuencia de Intubación Rápida (SRI) representa el estándar de oro para el manejo de la vía aérea, enfrentando desafíos como el ayuno inexistente y la agitación del paciente. Un escenario clínico real, como el de un paciente gran quemado tras 72 horas de evolución, demuestra que decisiones farmacológicas automáticas, como el uso de succinilcolina, pueden desencadenar una arritmia cardíaca fataldebido a un eflujo masivo de potasio.
En este episodio, desglosamos la evidencia detrás del protocolo SOFAME, desde la preoxigenación crítica para prolongar el tiempo de apnea segura hasta la elección precisa de inductores según la patología: ketamina para el choque séptico, etomidato para la estabilidad hemodinámica o propofol para la neuroprotección. Analizamos cómo una preparación meticulosa y el conocimiento profundo de los relajantes neuromusculares permiten maximizar el éxito al primer intento, minimizando complicaciones graves como la broncoaspiración y la hipoxemia profunda.
📚 Bibliografía
By DEMR¿Es capaz de seleccionar el fármaco ideal cuando el margen de error desaparece y la estabilidad del paciente depende de un solo intento? En el entorno crítico de los servicios de urgencias, la Secuencia de Intubación Rápida (SRI) representa el estándar de oro para el manejo de la vía aérea, enfrentando desafíos como el ayuno inexistente y la agitación del paciente. Un escenario clínico real, como el de un paciente gran quemado tras 72 horas de evolución, demuestra que decisiones farmacológicas automáticas, como el uso de succinilcolina, pueden desencadenar una arritmia cardíaca fataldebido a un eflujo masivo de potasio.
En este episodio, desglosamos la evidencia detrás del protocolo SOFAME, desde la preoxigenación crítica para prolongar el tiempo de apnea segura hasta la elección precisa de inductores según la patología: ketamina para el choque séptico, etomidato para la estabilidad hemodinámica o propofol para la neuroprotección. Analizamos cómo una preparación meticulosa y el conocimiento profundo de los relajantes neuromusculares permiten maximizar el éxito al primer intento, minimizando complicaciones graves como la broncoaspiración y la hipoxemia profunda.
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