En pleno siglo XXI, después de una pandemia y con todo lo que hemos aprendido sobre inteligencia artificial, no podemos seguir ofreciendo a los niños y niñas una educación obsoleta. Aunque sabemos que es necesario cambiar, seguimos promoviéndola e insistiendo en no hacer los cambios urgentes, por miedo y más miedo nos debería dar no hacerlos.