Así como la educación y la salud son ámbitos que tendrán que se reformulados cuando la pandemia pase al “modo endemia”, el transporte público de pasajeros en áreas urbanas también tendrá que ser sometido a una transformación que lo convierta en un verdadero servicio a la ciudadanía en lugar de lo que es: un sistema de acarreo de personas sin método ni calidad alguna.