Hablar con Dios siempre sirve porque nos hace mejores aunque no nos resuelva los problemas inmediatos. Dios no quiere hijos caprichosos, a los que hay que darles gusto en todo aunque sea malo lo que pidan.
Hablar con Dios siempre sirve porque nos hace mejores aunque no nos resuelva los problemas inmediatos. Dios no quiere hijos caprichosos, a los que hay que darles gusto en todo aunque sea malo lo que pidan.