Una de las promesas más preciosas y esperanzadoras que nos ha hecho Dios es, “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos.” Sal. 32:8 Esto es verdaderamente alentador.
Una de las promesas más preciosas y esperanzadoras que nos ha hecho Dios es, “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos.” Sal. 32:8 Esto es verdaderamente alentador.