Es claro que si queremos obtener un trabajo, lo lógico debe de ser ocultar nuestros errores. Si pensamos en vender un producto, lo normal es disimular sus imperfecciones. En cuanto a la prestación de un servicio, habrá que prestarlo sin defectos. Ahora bien, si somos realmente dolosos y malintencionados, preferimos que la bomba estalle en otras manos.