Piensa en algo en tu vida que te aterra que alguien sepa de ti. Podría ser una creencia, un rasgo de personalidad, un deseo enfermo o algún fracaso horrible en tu pasado que preferirías fingir que nunca sucedió. Sea lo que sea, la idea de que esta cosa esté expuesta te mortifica. Hace que quieras acurrucarte en una pelota, tirar de una manta sobre tu cabeza y esconderte del mundo.