2 Crónicas 29:16 Entraron los sacerdotes al interior de la casa del SEÑOR para limpiarla, y sacaron al atrio de la casa del SEÑOR todas las cosas inmundas que hallaron en el templo del SEÑOR. Entonces los levitas las recogieron para llevarlas fuera al torrente Cedrón.
Ezequías había ascendido al trono de Judá siendo aún muy joven. Toda su vida había estado influenciada por el carácter de su padre, el rey Acaz. El rey Acaz se había convertido en enemigo de Dios. Sus designios, decisiones e inclinación siempre fue ir en contra de la ley de su Dios. Su corazón llegó a estar separado completamente del Dios vivo y, por el contrario se había apegado más a los dioses cananeos. Todas las actividades de Acaz giraban alrededor de la idolatría y el tributo a dioses extraños. Solía incensar en los lugares paganos manteniendo un fanatismo religioso a tal extremo que adoraba aún a aquellos dioses Damascenos que, a él mismo le habían provocado la ruina.
Bajo este ambiente había crecido Ezequías. Viviendo en una casa en donde lo menos que se hacía era buscar al verdadero Dios de Israel, lo más probable era que él mismo siguiera el camino de su padre, adorando y sirviendo a los baales; sin embargo, La Biblia nos narra que Ezequías tuvo un carácter completamente distinto a su padre. Inició su reinado apegándose completamente a la ley del Señor. Su corazón se rindió en gratitud y arrepentimiento hacia Dios. Inició una serie de reformas que lo harían uno de los reyes más distinguidos dentro de la historia del pueblo judío.
LA BIBLIA VISTA COMO NUNCA ANTES