Twitter @juangangel
De acuerdo con los arqueólogos, la alfarería y la cerámica eran conocidas
hace más de 6000 años por las culturas amerindias, de manera que
muchas comunidades elaboraban recipientes, instrumentos musicales
y otros elementos útiles para la vida diaria, a partir de la arcilla y el
fuego. Además, algunas culturas americanas recurrieron a la alfarería y
a la cerámica para la construcción de sus templos y ciudades. Ejemplo
de lo anterior son las culturas olmeca, maya y azteca. Los primeros
incluyeron el ladrillo de manera modesta en los templos y palacios que
construyeron entre el año 1500 a. C y el siglo II de nuestra era, obras
en las que predominan la piedra y el adobe, pero en las que ya está
presente el ladrillo, aunque de manera secundaria. En el Viejo Mundo,
fueron los sumerios quienes cocinaron los primeros ladrillos. Ellos los
emplearon de manera similar a los olmecas, es decir, como material de
construcción poco predominante, en medio de grandes cantidades de
adobe y/o piedra.
En Colombia la alfarería y la cerámica cuentan con más de 5900 años
de antigüedad. Ésto lo demuestran algunos sitios con evidencia de
ocupación humana y presencia de componentes alfareros, como los
de San Jacinto, 3900 a. C.; Canapote, 1940 a. C.; y Barlovento, 1550 a.
C. (Caggiano et al, 2009).
En la Sabana de Bogotá se practicaba la alfarería 1300 años a. C., es decir,
siglos antes de que arribaran los españoles. Los muiscas elaboraban
ollas de barro cocido, recipientes funerarios y otras piezas útiles para
su vida diaria en cerámica, pero no recurrían a la arcilla y al fuego para
construir sus viviendas (comunitarias, tipo maloca), pues usaban los
materiales disponibles en el entorno, o sea, piedra para los cimientos,
y madera y palma para los cerramientos y las cubiertas.
Antes de que llegaran los españoles, la producción de cerámica para la
amplia comunidad muisca que habitaba en la Sabana de Bogotá estaba
centrada en algunas poblaciones satélites. Una de ellas era Ráquira
(Boyacá), reconocida actualmente, a nivel nacional e internacional,
por las excelentes piezas de alfarería que allí se fabrican. Calidad de la
cerámica que no es gratuita ni improvisada, sino que es el resultado
de los conocimientos acumulados durante miles de años por los alfareros muiscas, conocimientos ancestrales que hoy en día conservan
sus descendientes directos: los alfareros de Ráquira.
Fuente http://www.robertopinedacamacho.com/w...
Juan Gonzalo Angel Restrepo
www.tvagro.tv