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Incluso el nombre cambia, pues mientras que en Co-lombia y otros países se habla de vaquería, en México, por ejemplo, esta misma competencia recibe el nombre de charrería.
Sin embargo, la vaquería no tendría nada de especial excepto porque no son precisamente fornidos caballeros quienes se le miden a la competencia.
Por el contrario, se trata de mujeres las que se enfrentan a este reto que, definitivamente, es pa machos , pues más que la fuerza, es la valentía el requisito para que las competidoras salgan airosas de las pruebas.
Así se observó en el II Festival del canoero y reinado internacional del coleo y la vaquería , que se realizó este fin de semana en el municipio de Puerto López (Meta).
El certamen, único en América, reunió a representantes de siete países (Canadá, Estados Unidos, Cuba, México, Venezuela, Colombia y Panamá), quienes en busca del título de Reina de la vaquería , exhibieron, además de su belleza, su destreza en el manejo del caballo y la habilidad para dominar los becerros.
De acuerdo con Pedro Pablo Toriches, secretario general de la Asociación Mexicana de Charrería en Estados Unidos, en su país las mujeres hacen una rutina que es como un ballet, pero a caballo.
En grupos de ocho, las damas hacen figuras como flores, cruces y giros a alta velocidad. Nosotros lo consideramos un deporte de alto riesgo porque cuando no están bien sincronizadas chocan y pueden sufrir lesiones graves , asegura.
Toriches explica que la charrería nació con la revolución mexicana, cuando las mujeres empezaron a acompañar a sus hombres.
Las competencias surgieron, en ese entonces, como una forma de diversión de las mujeres que también trabajaban en el campo. Hoy día, el coleo y la vaquería se toman las ciudades para continuar la diversión que antiguamente se hacía en el campo.
En el caso de los países del norte de América como México, Estados Unidos y Canadá, la vaquería femenina tiene la particularidad de que ellas montan los caballos a mujeriegas , es decir, de lado.
Ellas montaban de lado porque tenían que llevar a los niños con ellas, por eso se les denomina adelitas charras , explica Toriches. En la actualidad, la costumbre de montar de lado se mantiene, aumentando la dificultad de estas competidores para cumplir las pruebas.
FOTO: Guayuquiar (tumbar) y maniar (amarrar) un becerro, dos de las pruebas de vaquería que enfrentaron las candidatas.
Fuente:http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-1240640
Juan Gonzalo Angel Restrepo
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