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Se denomina vegetal (del latín vegetare) al ser orgánico que crece, vive y se reproduce pero que no se traslada de un lugar por impulso voluntario.1 2 En su sentido tradicional, el término también hace referencia a los organismos con escasa o limitada capacidad para responder a los estímulos del medio externo, por lo que antiguamente agrupaba a plantas, algas y hongos.3 El vocablo «planta», en cambio, designa etimológicamente a los vegetales que están fijados —plantados — a un sustrato, por lo que hoy se le asocia más a los seres fotosintéticos cuyas paredes celulares contienen celulosa.4 En el ámbito científico, finalmente, el término «vegetal» carece de un significado preciso y lo que se conocía como «Reino vegetal» es un concepto anticuado.5 La definición precisa del reino Plantae, uno de los seis reinos de organismos, todavía no ha logrado consenso entre los botánicos. No obstante, es claro que existe una relación de pertenencia entre «vegetal», «planta» y «Plantae», la cual no es biunívoca: Plantae engloba a las «plantas» y a otros grupos adicionales, mientras que éstas son un subconjunto que incluye a los organismos fotoautótrofos terrestres. Los «vegetales», por otro lado, agrupan a los miembros de Plantae y, por consiguiente, también a las «plantas».
Los animales generalmente incluidos en este reino son todos los seres vivos visibles pertenecientes a especies dotadas filogenéticamente de la capacidad de desplazamiento. Esto ciertamente incluye a la totalidad de los vertebrados y buena parte de los invertebrados, incluyendo a los insectos. Esta concepción implica que causar daño o muerte a este tipo de seres es considerado por el budismo como algo negativo en un sentido kármico, especialmente si es hecho a propósito o con premeditación.
Por lo general, los seres vivos no son de mucha locomoción, tales como los animales, no son incluidos en esta categoría por los budistas. En consecuencia los budistas no suelen considerar que causar daño o muerte a un vegetal sea algo negativo en un sentido karma. De esta creencia proviene la predilección budista por la dieta vegetariana, aunque no todas las escuelas o linajes son igualmente estrictas en este sentido.
De igual forma, los seres vivos no visibles sin medios artificiales, tales como los microorganismos, tampoco son considerados animales y, por lo mismo, su alteración o eliminación no es considerado algo negativo en un sentido kármico. Por este motivo, los budistas no ven problemas éticos en el empleo de antibióticos.
En el budismo Mahāyāna, vertiente en la que se hace hincapié en que las enseñanzas deben ser demostrables, últimamente se ha despertado un notable interés por compatibilizar esta concepción con los descubrimientos científicos contemporáneos, razón por la cual maestros budistas tan respetados como Tenzin Gyatso, el XIV Dalái Lama, se han mostrado muy curiosos acerca de lo que la ciencia pueda aportar para dilucidar si un ser vivo está dotado o no de conciencia, tal como la entiende el budism.
Fuente https://es.wikipedia.org
Juan Gonzalo Angel Restrepo
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