Majaradas
todas las posibles. Tonterías las injustas. Txarly Brown desciende al averno
ultrasónico rumbero con el coño roto y el caño entero. Se salta los semáforos a
ritmo de Dubstep, Jungle, Moombahton y Discorap. Etiquetaje de fantasía para
esta pesadilla del ventilador sin correa. Sin drogas la capacidad de
sorprendernos finaliza a los 33. Esta es la música que entenderán las ratas del
siglo XXI. Fiestaza en las cloacas del paraíso.