Los gatos domésticos han acompañado al ser humano desde aproximadamente desde el año 3000 a.C., en el antiguo Egipto, desde allí estos felinos han acompañado los hogares de cientos de miles de personas alrededor del mundo.
Sin embargo, es en el antiguo Egipto donde los gatos cobran el mayor protagonismo, pues ahí es donde estos seres fueron reverenciados y considerados protectores del hogar por su capacidad de caza y eliminación de roedores e insectos, lo que mantenía los cultivos a salvo y por lo tanto, proporcionaba alimentos a los habitantes de Egipto.
Llegó a tal punto la divinidad de los gatos que se consagró una diosa, la diosa Bastet representada como una gata o como una mujer con cabeza de gata, considerada la diosa del hogar y de la fecundidad. Existió también la ciudad de Bast consagrada a la diosa Bastet en la cual se rindió culto a los gatos por más de 2000 años.
Estos felinos también fueron momificados así como los grandes faraones que gobernaron Egipto, les ponían una máscara para conservar su rostro y eran objeto de adoración. Cuando un gato fallecía dentro de un hogar, los habitantes se rasuraba las cejas como muestra de luto.
Los gatos también eran muy protegidos por las leyes egipcias, si alguien, de forma accidental o voluntaria causaba algún daño a un gato, su castigo era la muerte.
En el mundo contemporáneo, y sobre todo para las personas que a diario convivimos con un gato sabemos el gran aporte que día a día hacen al hogar, que siguen siendo los dueños y guardianes del hogar, y en mi concepto, siguen ostentando la divinidad que los antiguos egipcios les atribuyeron.