Muy graves. Así pueden ser las consecuencias para quienes decidan seguir el ejemplo del destructor británico HMD Defender que este miércoles se adentró tres kilómetros en aguas territoriales rusas, en las cercanías de las costas de Crimea. Finalmente el buque británico abandonó esas aguras después de que la Flota rusa abriera fuego de advertencia.