Ese 7 de enero, no fue un día cualquiera en la televisión mexicana. Sin estridencias ni despedidas solemnes, se emitió el último episodio de El Chavo del 8, una serie que había marcado para siempre la infancia de millones de espectadores en México y en toda América Latina. Tras siete temporadas, la vecindad más famosa de la televisión cerraba sus puertas, aunque —como bien sabemos— nunca dejó de habitar la memoria colectiva.