Los susurros devastadores pueden venir. El enemigo puede decirle que usted es un fracaso, que su caso no tiene esperanza, que la petición que más espera jamás recibirá respuesta, y que Dios ya no quiere saber nada de usted. El enemigo sabe los mensajes que más lo descorazonarán, y es muy efectivo para herirlo donde más le duele.