Un alma en Cristo https://unalmaencristo.my.canva.site/redessociales 🎧 Audio 141 📘 Libro I Un alma en Cristo 19 de agosto de 1987 En mi habitación a las 4:30 de la tarde. Hace tiempo que rezaba el Santo Rosario mientras trabajaba y que, luego, ya no me sentaba a estar un rato con el Señor. Hoy he comprendido que lo primero era Él y le he pedido perdón. Mi pequeña ha comprendido al fin cuánto la necesito y cuánto ella me necesita. Nuestro amor, que prevalece y prevalecerá eternamente, es y debe ser lo primero para ella. 𝗛𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗲𝘀𝗰𝗼𝗴𝗲𝗿, 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗠𝗮𝗿í𝗮 𝗱𝗲 𝗕𝗲𝘁𝗮𝗻𝗶𝗮, 𝗹𝗮 𝗽𝗮𝗿𝘁𝗲 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗢𝗿𝗮𝗰𝗶ó𝗻: 𝗹𝗮 𝗱𝗲 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗲𝗺𝗽𝗹𝗮𝗿𝗺𝗲, 𝗱𝗲 𝗮𝗺𝗮𝗿𝗺𝗲 𝘆 𝗮𝗰𝗼𝗺𝗽𝗮ñ𝗮𝗿𝗺𝗲. Hasta ahora mi pequeña había escogido la parte de Marta, me amaba con locura pero, con frecuencia, ponía antes el trabajo. 𝗛𝗮𝘀 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗶𝗱𝗼, 𝗵𝗶𝗷𝗮 𝗺í𝗮, 𝗰𝘂á𝗻 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗮𝗿𝗶𝗮 𝗲𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗲𝗹 𝗮𝗹𝗺𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗱𝗲𝗰𝗶𝗱𝗲 𝘀𝗲𝗴𝘂𝗶𝗿𝗺𝗲, 𝗹𝗮 𝗢𝗿𝗮𝗰𝗶ó𝗻 –𝗹𝗮 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗲𝗺𝗽𝗹𝗮𝗰𝗶ó𝗻– 𝗱𝗼𝗻𝗱𝗲 𝗲𝗹 𝗮𝗹𝗺𝗮 𝘀𝗲 𝗲𝘅𝘁𝗮𝘀í𝗮 𝘆 𝘀𝗲 𝗹𝗹𝗲𝗻𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝘂𝘇. 𝗖𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗲𝗹 𝗮𝗹𝗺𝗮, 𝗹𝗹𝗲𝗻𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝘂𝘇 𝘆 𝗴𝗿𝗮𝗰𝗶𝗮, 𝘀𝗲 𝘃𝘂𝗲𝗹𝘃𝗲 𝗮 𝘀𝘂 𝗖𝗿𝗲𝗮𝗱𝗼𝗿, 𝘀𝗲 𝘂𝗻𝗲 𝗮 É𝗹, 𝘆 𝗹𝗮 𝗢𝗿𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗵𝗮𝗰𝗲 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝘂 𝗮𝗹𝗺𝗮 𝘀𝗲 𝗰𝗼𝗻𝗳𝘂𝗻𝗱𝗮 𝗰𝗼𝗻 𝗹𝗮 𝗱𝗲 𝘀𝘂 𝗦𝗲ñ𝗼𝗿. Esta alma ya nada necesita. Impregnada de luz, se abastece a ella misma; y también abastece a sus hermanos, que en ella ven la transparencia y la paz de las almas en estado de gracia.
No es que tú antes, hija mía, me hubieras abandonado, sino que no habías sentido todavía la necesidad de mi Presencia y, obligada por tu trabajo, seguías de forma inconveniente, pensando: mañana estaré un poco más con mi Señor. Amada mía, bendita seas por tu amor, por el tiempo que me ofreces. Créeme, pequeña mía, que no es un tiempo perdido, pues lo encontrarás un día todo. Es como aquel hombre que cada día guarda una moneda. Llega el día que no tiene y saca sus ahorros. ¡Qué alegría, entonces! ¡Es rico, tiene lo suficiente para el resto de su vida!
Cuando no tengas tiempo, 𝘁𝘂 𝗗𝗶𝗼𝘀 𝘀𝗮𝗰𝗮𝗿á 𝗲𝗹 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗲 𝗵𝗮𝗯𝗿á𝘀 𝗱𝗮𝗱𝗼 𝘆 𝘁𝗲 𝗱𝗶𝗿á: 𝗺𝗶𝗿𝗮, 𝗰𝘂𝗮𝗻𝘁𝗼 𝘁𝗶𝗲𝗺𝗽𝗼 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲𝘀; 𝘁𝗼𝗱𝗼 𝗮𝗾𝘂𝗲𝗹 𝗾𝘂𝗲 𝗺𝗲 𝗵𝗮𝘀 𝗼𝗳𝗿𝗲𝗰𝗶𝗱𝗼 𝗮𝗹 𝗮𝗰𝗼𝗺𝗽𝗮ñ𝗮𝗿𝗺𝗲. 𝗬𝗼, 𝗮𝗵𝗼𝗿𝗮, 𝘁𝗲 𝗹𝗼 𝗱𝗲𝘃𝘂𝗲𝗹𝘃𝗼 𝗺𝘂𝗹𝘁𝗶𝗽𝗹𝗶𝗰𝗮𝗱𝗼 𝘆 𝘁𝗲 𝗵𝗮𝗿é 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗮ñí𝗮 𝗲𝘁𝗲𝗿𝗻𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲. 𝑮𝒓𝒖𝒑𝒐 𝑴𝒂𝒓í𝒂 𝑨𝒖𝒙𝒊𝒍𝒊𝒂𝒅𝒐𝒓𝒂 (1987) 𝑼𝒏 𝒂𝒍𝒎𝒂 𝒆𝒏 𝑪𝒓𝒊𝒔𝒕𝒐. 𝑳𝒊𝒃𝒓𝒐 𝑰