"Id a vuestros vecinos visitándolos uno por uno, y acercaos a ellos hasta que sus corazones sean calentados por vuestro interés y vuestro amor abnegado. Simpatizar con ellos, orad con ellos, vigilad las oportunidades de hacerles bien, y cuando podáis, reunir unos pocos y abrid la palabra de Dios antes sus mentes entenebrecidas" (Servicio Cristiano, pág. 145)