Tengamos presente que todavía estamos en “el discurso de despedida” de la última cena. Jesús ayuda a los discípulos a comprender el verdadero sentido de “ir al Padre”, y les consuela en ese momento de separación. Tratase de una salida de sí mismo para adherir a la voluntad del Padre. Así que, también los discípulos son invitados a vivir su Pascua como Jesús. Entretanto, este nuevo éxodo no es de tipo territorial, sino de naturaleza espiritual y, se concretiza en una actitud de obediencia: “Si me amáis, obedeceréis mis mandamientos” (v.15).