Missionarie di Maria Saveriane

Missionarie di Maria Saveriane

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Missionarie di Maria Saveriane episodes

  • Sorprendidos por el Amor
    Un banquete de manjares suculentos y vinos excelentes y refinados (Is 25,6); una mesa donde la copa rebosa (Sal 23,5); una fiesta de bodas llena de comensales (Mt 22,1-14): estas son las imágenes anunciadas por la Palabra de este domingo, XXVIII del Tiempo Ordinario, al que somos introducidos por estas palabras de la oración colecta:«Oh Padre, que invitas a todos los hombres a las bodas de tu Hijo, revístenos con el traje nupcial y concédenos acoger siempre las sorpresas de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que es Dios y vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos».
    8 min
  • Cuando el corazón agradece, deja de apretar el puño
    Las lecturas de este domingo pueden parecernos duras. Hay una viña que termina devastada, hombres que golpean y matan, un hijo rechazado y asesinado… Parecería que la Palabra nos coloca delante de un Dios enojado. Pero quisiera que miráramos un poco más atrás.Antes de hablar de lo que salió mal, Isaías nos cuenta todo lo que Dios hizo por su viña: removió la tierra, quitó las piedras, escogió las mejores vides, construyó una torre, preparó un lagar…Y entonces aparece una pregunta que, más que amenaza, me parece el lamento de alguien que ama:“¿Qué más pude hacer por mi viña, que yo no lo hiciera?” Ahí descubro el corazón de Dios.
    9 min
  • El valor de transformar tu vida
    ¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos y, dirigiéndose al primero, le dijo: "Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña". El respondió: "No quiero". Pero después se arrepintió y fue. Dirigiéndose al segundo, le dijo lo mismo y este le respondió: "Voy, Señor", pero no fue. ¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?». «El primero», le respondieron. Jesús les dijo: «Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios. En efecto, Juan vino a ustedes por el camino de la justicia y no creyeron en él; en cambio, los publicanos y las prostitutas creyeron en él. Pero ustedes, ni siquiera al ver este ejemplo, se han arrepentido ni han creído en él.
    6 min
  • En la viña del Señor nadie sobra
    La parábola de los trabajadores de la viña nace de la realidad agrícola de Galilea, región en la que Jesús desarrolló gran parte de su misión. Galilea, en tiempos de Jesús, era una tierra fértil, conocida por la agricultura, la pesca y los cultivos de trigo, olivos y viñedos. A pesar de la riqueza natural de la región, la situación del pueblo estaba marcada por profundas desigualdades sociales. Gran parte de las tierras se encontraba concentrada en manos de unos pocos propietarios y de las élites vinculadas al poder romano.
    8 min
  • No olvidar la compasión
    El tema principal del Evangelio de este domingo es la compasión. El texto comienza con Pedro, que hace una pregunta a Jesús:“Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?”Jesús le contesta:“No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”.
    4 min
  • Ganar al hermano, a la hermana
    Mt 18,15-20La Palabra de Dios muchas veces rompe nuestra lógica. Humanamente pensamos que, cuando alguien nos ha hecho daño, es esa persona quien debería acercarse, reconocer su error y pedir perdón. Sin embargo, Jesús sorprende:«Si tu hermano comete una falta contra ti, ve… Si te escucha, habrás ganado a tu hermano».Jesús pide a quien ha recibido la ofensa que tenga el valor de dar el primer paso. No porque lo sucedido no importe ni porque haya que justificar a quien hizo daño, sino porque existe algo que vale todavía más: la fraternidad.
    4 min
  • El fuego y el susurro
    Hay un choque de perspectivas y de expectativas… y nosotros nunca dejaremos de aprender.«Pero había en mi corazón como un fuego ardiente, encerrado en mis huesos: me esforzaba por contenerlo, pero no podía» (Jer 20,9).La llamada “confesión” de Jeremías, que encontramos en la primera lectura, nos prepara para la respuesta impulsiva de Pedro en el Evangelio. Jeremías, como tantos profetas, como Pedro y como todo discípulo, muestra la lucha consigo mismo, entre la experiencia ardiente de Dios en lo más íntimo y una realidad que parece contradecir la misma promesa de la alianza.Es el choque entre aquel “fuego” que arde en los huesos y que no se puede contener, que quisiéramos anunciar con la misma fuerza con la que arde, y el “susurro” del paso de Dios por una vida cotidiana contradictoria, donde hay rechazo en lugar de acogida… una fragilidad que nos desconcierta.
    6 min
  • Llaves en manos frágiles
    Hay preguntas que podemos responder con lo que hemos escuchado de otros. Pero hay otras ante las cuales nadie puede responder por nosotros. Jesús pregunta primero a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?” Y las respuestas llegan fácilmente: Juan el Bautista, Elías, Jeremías, alguno de los profetas.
    8 min
  • La fe que no se rinde
    Jesús se retiró más allá de las fronteras de Israel, hacia tierras paganas, en la región de Tiro y Sidón. Allí, lejos de las multitudes que lo presionaban, buscaba quizá un poco de descanso junto a sus discípulos. Pero una mujer cananea, originaria de aquella región, comenzó a gritar detrás de ellos por el camino. Conocía el nombre santo: “¡Hijo de David!”. Sabía que aquel extranjero judío tenía poder sobre los demonios. Su hija estaba atormentada, y una madre no encuentra descanso cuando ve sufrir a su hija.¿Qué hace Jesús? Nada. Ni siquiera le dirige una palabra. Continúa caminando como si no la escuchara. Los discípulos, molestos, le piden que la despida. Es entonces cuando el Señor pronuncia palabras duras: “No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel”. Y cuando ella insiste, postrándose a sus pies, la respuesta se vuelve todavía más tajante: “No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos”.
    7 min
  • Haz que vayamos hacia Ti, Señor, sobre las aguas
    El domingo pasado escuchamos cómo la multitud, enferma y hambrienta, había tocado el corazón de Jesús, llevándolo a posponer su propósito de «retirarse a un lugar desierto, apartado». Ahora, después de haber alimentado y despedido a la multitud, Jesús puede finalmente quedarse a solas con el Padre, en el monte, en oración durante largas horas de la noche. Pero, en su ausencia, la barca en la que se encuentran los discípulos, ya mar adentro, tiene que enfrentarse a las dificultades provocadas por el viento contrario.
    6 min

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